Mejores empaques, más ventas y mayor eficiencia logística

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Mejores empaques, más ventas y mayor eficiencia logística

Por: Luis Daniel Vargas M.
@vamoluda

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El diseño de un empaque atractivo, funcional y que contribuya a mantener el producto en óptimas condiciones, a la vez que ayude a la protección del medio ambiente, es una ventaja competitiva que debe ser buscada.

En el mundo actual, en el que los mercados globales se llenan rápidamente de nuevos competidores a diario, es de gran importancia contar con factores diferenciadores, que además de dotar a los productos de valores agregados importantes para los consumidores, les brinden la posibilidad de tener ventajas competitivas suficientes para imponerse a sus rivales.

Bajo esta premisa y teniendo en cuenta otros factores cada vez más importantes, como el cuidado del medio ambiente, las empresas deben pensar de forma integral sus productos y los elementos relacionados con ellos, teniendo en cuenta aspectos como el de la cadena de suministro.

Desde esta perspectiva, tanto el empaque como el embalaje son elementos con los que se debe tener gran cuidado a la hora de ser diseñados, ya que de un proceso adecuado de creación en donde se valoren diferentes variables, como el tamaño, resistencia y atractivo, entre otros, depende en gran medida el éxito de un producto tanto por su adopción en el mercado como por su productividad; dos elementos que van de la mano.

La importancia de un buen empaque

 

Existen varios aspectos que deben ser evaluados en un buen empaque, sin embargo, estos pueden ser agrupados en tres grupos principales: Competitividad en el mercado, eficiencia de la cadena logística y cuidado del medio ambiente, siendo esta última relativa a los dos primeros.

En cuanto a la competitividad en el mercado, el empaque juega un papel fundamental y crucial, ya que hará las veces de carta de presentación ante los consumidores y tendrá que luchar dentro de una góndola, para llamar más la atención del cliente que sus homólogos.

En este sentido, la innovación y el diseño, tanto gráfico como industrial, juegan un rol definitivo, pues en la medida en que un empaque logre seducir a una persona más que otro, contribuirá a la diferenciación con la competencia y, en consecuencia, incrementará los niveles de venta de un producto. Esto en definitiva aumentará los índices de productividad para la empresa.

Por otra parte, la eficiencia en la cadena logística hace referencia a la reducción de costos durante los procesos logísticos que se lleven a cabo, tales como el almacenamiento, la distribución y el transporte.

No obstante, de acuerdo a Jesús García Arca y José Carlos Prado, académicos de investigación logística de la Universidad de Vigo, España, y autores del estudio Los envases y embalajes como fuente de ventajas competitivas, existen dos líneas en la relación entre los envases y embalajes, y los costos logísticos que de estos se desprenden.

Según los autores, existe una línea directa, la cual representa los costos de compra o producción de los envases y sus correspondientes embalajes, y la consecuente y necesaria gestión de los residuos que de estos se desprenden. La segunda línea, indirecta, es aquella que implica los costos productivos de envasado y embalado, costos de distribución física o de reclamaciones y roturas.

Finalmente, y conforme a la tendencia actual que busca que todas las industrias se preocupen y adopten medidas de cuidado del medio ambiente, los empaques y embalajes deben lograr el menor impacto posible a la naturaleza. Este aspecto debe ser aplicado tanto en la etapa de diseño como en los procesos logísticos posteriores.

El embalaje

Además de los elementos anteriormente vistos, desde la perspectiva de la logística, el diseño de embalajes debe ser abordado teniendo en cuenta otros factores. Según Manuel Alcalde, gerente técnico de Marinetti Packaging, empresa que forma parte de Mayr-Melnhof, una de las compañías manufacturas de cartulina y envases de cartulina más grandes del mundo, existen dos aspectos a tener en cuenta:

El primero de ellos, técnico. De acuerdo con Alcalde, un buen embalaje debe asegurar que el producto llegue sin ningún contratiempo al consumidor final, para lo cual “debe diseñarse en virtud de los materiales que lo compongan, de cómo estos se verán afectados por las condiciones de transporte, clima, humedad o manipulación. En este punto hablamos de la nobleza y calidad del embalaje”.

En segundo lugar, aparece la optimización del espacio tanto en el momento del traslado como de almacenamiento del producto. “Hoy en día si pones un producto en un palé y solo logras ocupar un 70% de su superficie, la perdida de eficiencia en el transporte es significativo. Asimismo, la altura de los palés tendrán incidencia importante tanto en el transporte como en el almacenamiento, ya que muchas veces un embalaje puede resultar muy eficiente durante su traslado, pero ineficiente a la hora de almacenarlo”, añadió Manuel Alcalde.

Es importante destacar que los factores técnicos y aquellos relativos a la optimización del espacio deben ser siempre evaluados de manera integral, es decir, considerar por igual su relevancia en el momento de diseñar soluciones de embalaje para cualquier tipo de empaque y producto.

En busca del empaque perfecto

A la hora de hablar de perfección no existen medidas estándar que puedan ser aplicadas indistintamente a una gran cantidad de productos, menos a la hora de hablar de empaques o embalajes; sin embargo, existen factores comunes o recomendaciones que deben ser tenidas en cuenta, para elaborar el empaque más adecuado para cada producto.

Para el diseño de un envase y embalaje que se ajuste a las necesidades de un producto en particular, deben tenerse en cuenta los siguientes factores:

  • Aspecto comercial o de marketing del producto. Todo buen empaque debe ser innovador y creativo. Solo así podrá constituirse en un aspecto diferenciador de la competencia que logre atraer a clientes y consumidores potenciales. Pese a esto, el empaque no debe alejarse tanto del producto que el cliente no logre identificar su función, ya que podría ejercer un efecto perturbador.
  • Requerimientos técnicos y de calidad del producto. Sea cual sea el elemento comercializado, perecedero o no, requiere de ciertas condiciones de almacenamiento para prolongar su vida útil, algo en lo que el envase juega un papel fundamental. Un buen empaque debe garantizar que el producto llegue hasta el cliente final en óptimas condiciones, procurando siempre su satisfacción.
  • Factores relacionados con la distribución y almacenaje. El envase y el embalaje de un producto deben estar diseñados teniendo en cuenta elementos como el clima y la distancia que debe recorrer hasta el punto de venta, ya que de esto depende que el empaque resista las condiciones a las que debe ser sometido y, por tanto, la integridad del producto.

Todos estos factores guardan relación unos con otros y poseen el mismo grado de importancia en el momento de diseñar un empaque perfecto para un producto determinado, por lo cual, se debe procurar siempre el equilibrio entre ellos, sin favorecer a uno sobre otro.

By | 2017-12-20T16:37:45+00:00 diciembre 20th, 2017|Actualidad, Empaque|0 Comments

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