¿Cómo escoger mi bodega?

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¿Cómo escoger mi bodega?

Una de las elecciones más importantes dentro del proceso logístico está determinada por una serie de ítems que optimizarán la metodología de selección y arrojarán la decisión adecuada. Revista de Logística le indica qué debe tener en cuenta para escoger su bodega.

Escoger la bodega adecuada para los productos se ha convertido en un dilema que acoge distintos factores para su óptima solución. Para realizar satisfactoriamente esta elección se debe tener en cuenta la gran cantidad de variables que condicionan de manera determinante el éxito de la elección final. Dichas variables están compuestas por factores como conocer la ficha técnica de cada uno de los productos y sus especificaciones, identificar las condiciones de su almacenamiento, establecer qué es lo que voy a guardar, cómo lo debo guardar y cuánto tiempo.

FICHA TÉCNICA Y ESPECIFICACIONES DEL PRODUCTO

Se deben identificar y priorizar los requerimientos de almacenamiento que exige el producto y, dependiendo del tipo de mercancía, determinar factores vitales como las condiciones ambientales que garanticen la preservación del producto. Por ejemplo, en el caso de los alimentos, específicamente las frutas, se debe garantizar que la temperatura sea de ambiente de conservación, ya que las altas temperaturas aceleran el proceso de maduración. Si por el contrario se congelan, las frutas se dañan. La magnitud del daño depende de la temperatura y de la duración del proceso de congelación, puesto que si esta es muy profunda, podrían estropearse rápidamente después de la descongelación.

En el caso de productos químicos es necesario tener en cuenta que existen condiciones que no solo conservan el producto, sino que también podrían evitar un accidente. Para disminuir riesgos es fundamental reducir el stock al mínimo, ya que disminuye la carga térmica; si, por el contrario, el almacenamiento es prolongado, podrían existir riesgos como que los productos sufran transformaciones o, en el peor de los casos, que exploten. Para el almacenamiento de plásticos, estos deben estar en un lugar seco y dentro de lo posible libre de polvo para que no se dañen o deformen.

MERCANCÍA NACIONALIZADA, POR NACIONALIZAR O DE EXPORTACIÓN

Dependiendo del factor tiempo y del estado legal de la mercancía se podrá decidir la ubicación y el lugar de almacenamiento. Según el ingeniero José Figueroa, coordinador de mercadeo de Almagrario, “para productos nacionalizados se puede contemplar la opción de guardar en bodegas nacionales, que en su mayoría son bodegas con todos los implementos comunes, o en cobertizos, que son emplazamientos que se arman temporalmente.

En el caso de que mi mercancía se pueda almacenar en arrume y no tenga requerimientos ambientales, puedo guardarla en contenedores”, y añade: “si está por nacionalizar, solamente se puede almacenar en dos tipos de bodegas: DPA (Depósito Publico Aduanero) o Zonas Francas, estas últimas son las de usuarios comerciales y usuarios industriales. La diferencia entre un depósito publico aduanero y una zona franca es que en los DPA puedo almacenar mi mercancía de 2 a 3 meses, teniendo una autorización de la DIAN y concibiendo este tiempo como el máximo que puedo tener la mercancía esperando por su nacionalización, mientras que en las zonas francas puedo tenerla todo el tiempo que necesite e ir nacionalizándola a medida que vaya saliendo”.

Con referencia a los costos, es necesario conocer que con los DPA podría haber una importante reducción, puesto que en comparación con las zonas francas el precio del metro cuadrado se reduce considerablemente. Según el ingeniero Figueroa, “tenemos como ventaja que estando en una zona franca no se está pagando el arancel y, a medida que vendes, puedes ir nacionalizando. Pero la desventaja se ve reflejada en que el costo de almacenamiento por metro cuadrado es mucho más alto en una zona franca que en una bodega nacional o en un DPA, debido a que en las zonas francas existe menos oferta y, por tanto, se incrementan los costos, en tanto que en una bodega nacional es posible negociar el valor por metro cuadrado o por estiba según la necesidad”.

“En cuanto a ventajas y desventajas se debe contemplar el acceso a las zonas francas, debido a que se requieren ciertos permisos de seguridad y el acceso libre a la mercancía ciertamente se ve limitado. Figueroa también sostiene que “como exportador, estando las zonas francas puedo hacer mi producto, no pago el arancel mientras lo estoy haciendo y cuando lo tenga listo lo envío directamente de la zona franca hacia puerto y de ahí hacia afuera, sin pagar el arancel por hacerlo ahí. Adicionalmente, trabajan con una mano de obra barata porque es latinoamericana, evidentemente más económica”.

En el caso del importador la ventaja sería importar la mercancía y, en la medida en que se va vendiendo se va sacando, mientras que en el caso de que la mercancía no sea vendida se tiene la opción de devolverla al país de origen.

¿ALQUILAR O COMPRAR?

Esta decisión también se determina por el producto que se va a almacenar, ya que dependiendo del tipo y del tiempo de almacenamiento se puede determinar la viabilidad de comprar o alquilar una bodega. Desde la perspectiva de la logística podría ser mejor alquilar, pretendiendo así una importante reducción de costos, pero al adquirir un espacio propio se puede tener la libertad de administrar las áreas, lo que le daría una variante a la pregunta “¿cómo lo voy a almacenar?”. Además, al comprarla se debe tener en cuenta en qué lugar va a quedar ubicada, para así optimizar el proceso de creación de una matriz de costo donde se involucre administración, elementos de protección, servicios complementarios, etc. Con todos esos componentes se podrá calcular cuál es el costo del servicio de almacenamiento por metro cuadrado. Una vez se tenga claro este costo, se toma la decisión de alquilar o comprar. José Figueroa opina que: “generalmente si es por corto tiempo es preferible alquilar, pero si es por un tiempo más prolongado, de 3, 5 o 10 años, es más viable comprar para poder amortizar los costos”.

SEGURIDAD EN LA BODEGA

El sistema de seguridad para la bodega también será parte de ese conjunto de condiciones que debe tener esta elección. Estos sistemas pueden controlar los accesos a la misma, la iluminación, la climatización, la detección automática de incendios, los circuitos cerrados de televisión, etc.

En bodegas aisladas es vital tener en cuenta la seguridad perimetral, para que no puedan acceder a ella. Una buena opción es el sistema de lazo enterrado, que consiste en un lazo perimetral que se entierra un metro por debajo de la tierra y cuya función básicamente consiste en que al pisar o al intentar excavar inmediatamente activa una alarma. Pero una de las maneras más eficaces para complementar estos sistemas de seguridad y convertirlos en casi inviolables es el circuito cerrado de televisión, con capacidad para comprimir y digitalizar videos sin perder calidad.

El control de acceso cumple un papel fundamental dentro de las políticas de seguridad de la misma. Una manera de controlar el acceso es implementar un sistema electrónico que esté controlado por tarjetas electrónicas o por un sistema biométrico: una tecnología que permite reconocer a un ser humano por cualquiera de los patrones que son únicos, en él como la huella digital.

By |2019-08-23T11:29:03-05:00agosto 23rd, 2019|Almacenamiento|0 Comments

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