Esferificación y ecologística: dígale no al plástico en el mar

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Esferificación y ecologística: dígale no al plástico en el mar

Más de 8 millones de toneladas de plástico llegan anualmente a los océanos del planeta y según los estudios de Greenpeace representan cerca del 70 % de la basura marina.

Por: Rogelio Gutiérrez P. – M.B.A. DBA*
Consultor internacional
rogup@outlook.com

Hablar de los efectos desastrosos que significan estas cifras para el medio ambiente y los seres vivos resultaría una verdad de Perogrullo, sobre todo cuando se calcula que el 60 % de todas las especies marinas tienen rastros de materiales plásticos en sus intestinos. Por ello, amerita afrontar el problema desde la óptica de la logística inversa y la Gestión de las Cadenas de Abastecimiento Circulares, como elementos conceptuales y prácticos para generar valor al entorno socioambiental de las organizaciones a partir de la contribución a la prevención, mitigación y corrección de los efectos negativos que genera la mala disposición de esos materiales residuales.

El origen principal de estos residuos, indudablemente, son los empaques y envases desechados por los consumidores, con una posterior disposición errática de los efluentes sólidos en la que todos los actores (empresas, gobiernos y comunidad) tienen responsabilidad en mayor o menor grado. Por ello, además de emanar normas, propiciar sanciones e incentivar conciencia, es necesario formular y desarrollar soluciones innovadoras tanto en el flujo de materiales como en la disposición de los resultantes plásticos del ciclo de uso y consumo.

En Colombia, el sector de los plásticos produce –a cifras de junio de 2018 reportadas por Acoplásticos–, 1,2 millones de toneladas de las cuales se destina el 55 % a la fabricación de envases y empaques. El reciclaje, la reducción y la reutilización de estos materiales plásticos no superan el 17 %, lo que significa que más de 540 toneladas de estos recipientes y bolsas fluyen caóticamente a través de nuestras llanuras, montañas, ríos, lagunas y mares, contribuyendo a los indeseables efectos atmosféricos y al desmejoramiento de la calidad de vida de los colombianos.

Si bien a nivel nacional se están implementando acciones y medidas para la disminución de este problema, hay que decir que hasta el momento pueden resultar insuficientes, puesto que se focalizan exclusivamente en el usuario, a partir de la reducción del volumen de utilización de bolsas plásticas, que si bien muestra una disminución del 30 % en su producción y distribución, no atacan directamente los procesos imperativos de reutilización y reciclaje del grueso de los plásticos desechados tras su ciclo de utilización.

La cadena de suministro del plástico utilizado para envases y empaques parte de la conversión del etileno producido a partir de la extracción primaria del petróleo, que luego de los procesos de polimerización y extrusión –con importantes consumos de energía– se transforma en recipientes y bolsas de muy cortos ciclos de vida que terminan en los contenedores de basuras, mezclados con grandes cantidades de otro tipo de desechos tanto orgánicos como inorgánicos.

Ampliamente conocidas son las prácticas para el manejo, la disposición y el procesamiento de los desechos para su reciclaje, pero tras ahondar en los factores culturales y estructurales de nuestra sociedad, aún no alcanzan a arrojar importantes resultados en comparación con otros países referentes para el propósito, en términos de desarrollo industrial y calidad de vida. Sin embargo, se deben proponer mayores y mejores opciones para la sustitución y eliminación de los materiales plásticos utilizados en el proceso logístico y comercial de la cadena del consumo, representados fundamentalmente en el almacenamiento, transporte, exhibición y manipulación de materiales líquidos y sólidos, atinando especialmente (en el caso de los envases) a los recipientes para productos alimenticios.

Es claro que para lograr la sustitución y eliminación de los envases y empaques de plástico, cualquier tipo de material o disposición en la que se piense debe tener dos características imperativas: que sean altamente reciclables y/o que sean biodegradables. Lo primero, en referencia a poseer largos ciclos de vida, bien sea por sus características de inocuidad tras limpiezas y mantenimientos, o bien por la capacidad de resistir y proveer varios y variados usos; en caso contrario, lo biodegradable se sustenta en la posibilidad de autodestruirse o transformarse mediante la acción de elementos naturales y factores biológicos.

En torno a esos objetivos, en el campo científico y académico se vienen adelantando varias investigaciones que no solo prometen, sino que ya proveen interesantes desarrollos de envases y empaques a base de biopolímeros, que además de proporcionar mejores condiciones de conservación y alargamiento de su ciclo de vida, permiten una fácil y rápida transformación química de envases y empaques primarios y secundarios, en fluidos renovables que no solo permiten ser fácilmente reutilizados o reciclados, sino que pueden ser consumidos directamente por los humanos evitando de esa manera los tiempos y costos de su logística inversa.

Esferificación de mojito en cucharas de coctel. Gastronomía molecular

Para bebidas líquidas, por ejemplo, especialmente el agua que es el gran demandante de envases, la técnica de la esferificación permite encapsular un líquido a partir de la gelificación externa de su superficie, proporcionando envases naturales (como las frutas) que se ingieren fácilmente, al igual que los desarrollos de bolsas, pitillos y recipientes con propiedades tanto saciantes como agradables, a base de maíz, aguacate, arroz y otra serie de biopolímeros obtenidos a partir de sus almidones. Desde luego, se hacen necesarios también otros desarrollos logísticos para garantizar su manipulación y movilización con las condiciones de inocuidad requeridas a lo largo de todo su ciclo de abastecimiento.

Por último, una ‘punzante’ reflexión a propósito de esto y de tantas acciones, esfuerzos e inversiones que se están desarrollando mundialmente a nivel académico y científico, con el patrocinio y la iniciativa de grandes empresas y conglomerados económicos, en aras de la preservación ambiental: ¿qué están haciendo en Colombia las grandes cadenas del retail con el dinero resultante de la disminución del 30 % en la compra de bolsas plásticas y con los intereses generados entre el recaudo y el desembolso del impuesto a las bolsas?

(*) El doctor Gutiérrez es máster en gestión de empresas de la Universidad Ramón Llull de Barcelona y estudios doctorales en administración. Tras más de 25 años en cargos de alta dirección y juntas directivas, actualmente se desempeña como conferencista y consultor internacional, y es catedrático de posgrados de prestigiosas universidades en Latinoamérica.

By |2019-03-07T11:52:24-05:00marzo 7th, 2019|Empaque|0 Comments

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