Economía circular: Desafío en marcha

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Economía circular: Desafío en marcha

Por: Sandra Beltrán

En nuestra sociedad actual, el reto es desarrollar procesos industriales que se integren para evitar el “desperdicio de los elementos”. El objetivo último es construir un mundo mucho mejor del que ya existe.

El crecimiento poblacional, los impactos en el medioambiente generados por el desarrollo de las sociedades, y el nuevo modelo de pensamiento y economía globales, el cual demanda un uso adecuado de los recursos naturales no renovables, han sido materia de estudio desde finales de la década de los 80. Por ello, la revisión de los factores que afectan el equilibrio ecológico y de sus consecuencias futuras empezó a distanciarse de los modelos de desarrollo económico tradicionales. A partir de diversos análisis de los procesos industriales, se diseñó un plan a largo plazo para regenerar el capital natural, empleando materiales y energía asequibles.

Como ocurre con muchas iniciativas, se requiere aquí la colaboración de toda la cadena productiva, desde la creación, procesamiento y empaque del bien hasta su llegada al consumidor, para que el objetivo sea un éxito. El desarrollo sostenible es la satisfacción de las necesidades sin comprometer la opción de que las generaciones futuras también encuentren recursos para atender sus propias demandas.

A lo largo de las últimas tres décadas, teóricos, fundaciones y organizaciones no gubernamentales (ONG) se han dedicado al tema. Una de las instituciones emblemáticas es la Fundación Ellen MacArthur, propagadora de conceptos muy importantes sobre la economía circular que han replanteado el actual funcionamiento de las cadenas de valor.

NUEVA VISIÓN

La idea de ‘tomar, hacer, desechar’, con recursos obtenidos a muy bajo costo o ninguno, está llegando a sus límites. Por eso, la economía circular es una opción viable para los negocios que buscan adaptarse a las exigencias de hoy.

La economía circular debe ser regenerativa desde el diseño de los productos, desde los componentes y materiales que intervienen en su fabricación, teniendo en cuenta la sustitución de los recursos no renovables. Este patrón dará lugar a nuevas políticas, creará más empleos y reducirá el impacto ambiental, incluidas las emisiones de carbono.

La valoración de los recursos es la base del desarrollo sostenible. “¿Cómo logramos que, en todas las etapas del proceso productivo, los recursos tengan el mayor valor posible, de tal forma que la idea de desecho desaparezca y se le dé otro uso?”, plantea Juan Fernando Martínez, gerente de la cadena de valor de alimentos de la empresa Dow.

PRIMEROS PASOS

La economía circular es un ciclo continuo de desarrollo positivo, donde el consumo se da en periodos biológicos eficaces, sin impactar demasiado el medioambiente. Esta concepción se basa en los siguientes principios:

Mejoramiento del capital natural

La utilización de los recursos no renovables debe controlarse para ayudar a su regeneración y no tomar todo de la naturaleza sin conciencia del futuro. En este sentido, el residuo se convierte en recurso; es decir, el material biodegradable regresa a la naturaleza, y si no es así, se reutiliza para que tenga una nueva función.

Segundo uso La cadena productiva introduce productos nuevos que se corresponden con otras necesidades de los consumidores. Aquí entran todos aquellos elementos que se pueden reutilizar y aquellos que, una vez reparados, ingresan otra vez al ciclo económico.

Optimización del uso de los recursos

De acuerdo con Juan Fernando Martínez, “la generación de desperdicio es un problema de diseño del mismo proceso”. Por esto es crucial abordar la idea desde la misma concepción del elemento o del servicio y enfocarse en la función que prestarán en cada una de las etapas. Martínez agrega que en la nueva cadena de valor “se reintegran las materias primas o el producto tiene otra aplicación. Esa visión de ciclo de vida sustenta aún más la funcionalidad y la importancia de definir para qué hago el producto y cómo utilizo la menor cantidad de recursos posibles en cada una de las fases de producción, procesamiento y comercialización del bien; cómo empiezo a revisar opciones para no generar desechos y para valorar lo que se vaya utilizando: materias primas, energía, agua, otros recursos naturales, etc.”.

Funcionalidad

La economía circular propone optar por el alquiler de bienes y servicios. Estos no se venderían sino que serían utilizados durante un tiempo limitado, lo cual permitiría que otros consumidores aprovecharan el mismo producto varias veces, sin generar un gasto excesivo.

Desarrollo generalizado del sistema

Para que funcione este nuevo tipo de economía es importante tener en cuenta que una sola empresa no hace la diferencia. Catalina Gómez, gerente de la cadena de valor de infraestructura de Dow, argumenta que se debe involucrar a los demás actores del proceso: “Dow es uno de los principales productores de resina de polietileno o de plástico en el mundo. Lo que estamos tratando de hacer es avanzar en economía circular, poder tener esa logística inversa, es decir, recuperar el plástico que se desecha e incorporarlo a nuevos procesos, como construcción de aulas o de viviendas para los más necesitados”.

 

PROCESOS PARA QUE EL ELEMENTO VUELVA A SU VIDA ÚTIL

Este punto depende en gran medida de la cadena de valor que se esté revisando. Una cadena tradicional empieza con la extracción de los recursos, posteriormente estos se convierten en materias primas, que luego son llevadas a un centro productivo. Aquí se pone en marcha el procesamiento, después un subproceso de empaque, y finalmente se llevará a los centros de venta. Si es un elemento intermedio, se someterá a otro proceso posterior.

La comercialización y el usuario final le dan el uso que requieran, pero aquí es crítico el manejo de los desechos. “En la medida en que no exista una adecuada separación, es más difícil valorar los recursos; terminan como relleno sanitario o en un sitio inadecuado para la valoración. Una adecuada clasificación de los residuos permite su revaloración”, afirma Juan Fernando Martínez.

 


¿Qué materiales se pueden reciclar?

No todos los productos pueden volver a la cadena de valor, es decir, no todos son susceptibles de ser reacondicionados en su totalidad. Sin embargo, los materiales tienen un componente de energía que los hace valiosos. Con el adecuado diseño y capacidad de reelaboración, es posible formar nuevos productos. En Dow, se trabaja con tres platafomas:

  • Infraestructura
  • Alimentos
  • Agua

Según Catalina Gómez, infraestructura y alimentos son el foco de atención en la región Andina. Actualmente, Dow trabaja junto con otra empresa para producir ladrillos y construir aulas y viviendas, con un bajo impacto en los recursos naturales del planeta. “Conceptos Plásticos es una compañía que toma el plástico que no se utiliza, o sea, los residuos que se van generando de los empaques, y mediante un nuevo proceso los convierte en ladrillos para construir vivienda y aulas. No se usa agua en las obras”.

El objetivo de estas plataformas es cumplir los retos de la economía circular, minimizando el cambio climático. La clave es involucrar a otros actores de la cadena de producción, por lo que obliga a trabajar en conjunto y buscar las mejores opciones para economizar y generar nuevos recursos. “Con varios de nuestros clientes logramos recuperar una cantidad importante de plástico y, junto con el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible, estamos levantando dos aulas de clase en una escuela en Cartagena. Las hemos llamado ‘aulas verdes’ ”, comenta Catalina. En la obra están utilizando plástico reciclado, respetan la normativa vigente en construcción y además son ecológicos porque han incorporado materiales compatibles con los plásticos para mejorar sus propiedades. Entre ellos se destacan:

  • Poliuretano: muchas veces, cuando la nevera cumple el ciclo de vida útil, no se sabe qué hacer con la espuma que recubre y mantiene el frío. Dow estudia la manera de integrar este poliuretano a la producción de ladrillo y en la industria de la construcción. “Por sus características, el poliuretano nos puede alivianar los materiales o servir de aislamiento térmico”, explica Catalina.
  • Llantas de automóviles: se están empleando en la construcción de carreteras. “En Dow manejamos unos aditivos que ayudan a incorporar este material a la elaboración de asfalto, algo importante en nuestro país”, indica la gerente. Si la llanta se pica de forma adecuada, con el material resultante se puede hacer una especie de tapete muy útil como recubrimi-ento. Ya se ven en parques infantiles y campos deportivos.
  • Agua: de acuerdo con Juan Fernando Martínez, la circularidad con el preciado líquido apunta al manejo eficiente y bajo consumo de energía. “En pocas palabras, buscamos que los vertimientos se reincorporen a los procesos, ya sea en poblaciones, plantas industriales o lugares habitacionales”.
  • Plásticos y empaques: “En Colombia, el 34% de los alimentos se desperdician. El desafío es integrar el empaque a cada una de las fases del proceso regenerativo, de tal forma que el desecho sea minimizado”. El empaque es un importante renglón por desarrollar.

 


TIPOS DE RECICLAJE

  • Mecánico: se refiere a la manera como se puede reincorporar un producto con otra aplicación; utilizar la base del recurso para darle otro uso.
  • Energético: muchos materiales obtenidos a base de polímeros o plásticos tienen una propiedad física llamada ‘capacidad calorífica’, que permite generar energía, indispensable para impulsar otros procesos. En la industria siderúrgica o de cementos, en ocasiones se compran combustibles para cumplir con los objetivos. Por ejemplo, una bolsa plástica puede prender un bombillo de 20 vatios durante 10 minutos; se trata de un proceso de reciclaje energético por pirolisis, es decir, no se quema el producto sino que se utiliza para fabricar combustible, y este a su vez es utilizado en nuevos procesos.
  • Químico: busca volver a obtener las moléculas originales para fabricar otro producto. A este procedimiento se lo conoce como ‘despolimerización’. “Existen varios subprocesos. El primero es la separación de las moléculas para reusarlas; si esto no es posible, se recicla con otro tipo de alternativas, de tal forma que se reincorporen a la cadena de valor original”, puntualizan los voceros de Dow.

Fuentes:

  • The Dow Chemical Company. Catalina Gómez, gerente de la cadena de valor de infraestructura, y Juan Fernando Martínez, gerente de la cadena de valor de alimentos.
  • “Delivering the Circular Economy. A Toolkit for Policymakers”, Ellen MacArthur Foundation.
  • “Economía circular, estrategia y competitividad empresarial”, Emilio Cerdá, Universidad Complutense de Madrid, y Aygun Khalilova, European University, de Barcelona (España).
By |2017-12-20T16:29:37-05:00diciembre 20th, 2017|Informes especiales|0 Comments

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