Adición de agua: el tercero de los tres mayores impactos en la operación de salas de baterías

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Adición de agua: el tercero de los tres mayores impactos en la operación de salas de baterías

 

Por: Harold Vanasse,
vicepresidente de ventas y mercadeo
de Philadelphia Scientific, EE. UU.

 

Este es el último de cuatro artículos sobre cómo mejorar el desempeño de las salas de carga de baterías mediante prácticas Lean.

En el tercer artículo de esta serie expusimos el impacto de dimensionar en forma adecuada las flotas de baterías. Cuando una flota contiene muy pocas baterías, estas son sobreutilizadas, lo cual reduce su autonomía y vida útil. Si hay exceso de ellas, los recursos subutilizados se desperdician.

El empleo de un sistema de administración de salas de carga de baterías es la manera Lean más adecuada para evaluar las flotas. Los más completos suministran información sobre su desempeño diario, datos que los gerentes pueden utilizar para generar reportes y tomar decisiones acertadas respecto a su funcionamiento.

LA TECNOLOGÍA EN LA PROGRAMACIÓN DE LA ADICIÓN DE AGUA

El último impacto que se debe considerar en la operación y mantenimiento de las salas de carga de baterías es la adición periódica de agua. En la mayoría de bodegas y centros de distribución, la adición de agua a las baterías se programa semanalmente. De esta forma se pierde tiempo debido a que muchas de las baterías realmente no requieren de relleno con agua, mientras que otras ya están secas y causan daños permanentes.

La manera más rápida y confiable de determinar cuándo se debe adicionar agua es contar con monitores de relleno para baterías, los cuales se instalan en su superficie. Estos monitores ahorran tiempo en las tareas de mantenimiento y trabajan en función de los requerimientos reales de las baterías. La mayoría de los monitores cuentan con una sonda electrónica que mide con precisión el nivel de electrolito, y un dispositivo –normalmente un pequeño led– se ilumina cuando los niveles son bajos. Esta tecnología no solo ahorra dinero y aumenta la productividad, sino que incrementa la seguridad en las operaciones al reducir la exposición de los operarios al ácido durante las tareas de relleno.

RELLENO RÁPIDO Y PRECISO

Este aspecto es crítico para asegurar una vida útil extendida. El relleno excesivo de una batería puede causar desbordamientos de ácido y crear una situación peligrosa. Además, el derrame de electrolito reduce la vida útil de las baterías, ya que los sulfatos necesarios para el correcto funcionamiento se pierden. Por cada rebosamiento, aquellas pierden entre un 3 y 5% de su capacidad. Con el paso del tiempo, esta merma reduce la vida de una batería en seis meses o más.

El relleno deficiente, por debajo del nivel adecuado, ocurre cuando las baterías no son llenadas periódicamente o cuando esta labor se hace de forma manual y el operario omite una batería o una celda. Si partes de las placas positivas y negativas de una batería se secan, la capacidad de esta disminuye. Incluso después de adicionar agua a la batería seca, esta difícilmente retorna a su desempeño normal. En el peor de los casos, la celda dañada deberá ser reemplazada.

El factor que más contribuye al relleno excesivo o deficiente es la adición manual de agua. La solución son los sistemas de relleno centralizados, cuya instalación es permanente. Válvulas o inyectores a presión con sensores de nivel se colocan en cada celda y se conectan mediante mangueras de alta resistencia, formando un sistema único de flujo continuo. Los operarios abren la válvula y rellenan una batería en solo 15 segundos –una fracción del tiempo que lleva hacer esta tarea manualmente–.

AHORROS SIGNIFICATIVOS

Los sistemas de relleno centralizados o single point watering systems economizan dinero, al bajar los costos de mano de obra; usualmente, la inversión se recupera en el primer año. Además, extienden la vida útil de las baterías debido a las mejores prácticas de llenado. Una encuesta realizada a usuarios de estos sistemas reveló que en flotas con un promedio de 100 baterías, un centro de distribución o bodega puede ahorrarse más de 25.000 dólares por año, con un ROI de aproximadamente 13 meses (considerando los ahorros en mano de obra por la reducción en el tiempo de relleno, menor número de cambios de baterías y la disminución en la frecuencia de compras debido a su mayor vida útil si se cuenta con el mantenimiento adecuado).

Tales sistemas también mejoran la seguridad y contribuyen a conservar el medioambiente. No es necesario inspeccionar celda por celda para verificar los niveles de electrolito, como sucede con el método manual, pues los sistemas llenan automáticamente cada celda hasta los niveles adecuados, eliminando los excesos o las deficiencias en la adición de agua.

UTILIZACIÓN DE AGUA PURA

Aguas duras –con un contenido alto de minerales– en el suministro a las baterías pueden causar su bajo desempeño. Las impurezas metálicas son nocivas, afectan el voltaje de las celdas e incrementan la rata de autodescarga, lo cual provoca una reducción en la autonomía y la disminución de su vida útil. El método tradicional para evitar este problema es la utilización de agua destilada, una alternativa costosa e inconveniente. Al emplear un desionizador de agua, cada usuario puede producir su propia agua para baterías de manera simple, más económica y, de paso, contribuir a la conservación de la capacidad y buen desempeño de los acumuladores.

SALAS DE CARGA DE BATERÍAS LEAN, A SU ALCANCE

Este recurso puede ser hoy una realidad con el uso de herramientas tecnológicas ya disponibles y con el mantenimiento y prácticas operacionales adecuadas. Los beneficios potenciales son enormes, representan decenas de miles de dólares en ahorros mediante la reducción de desperdicios, incluso en pequeñas y medianas operaciones con salas de carga de baterías.

By | 2017-12-04T14:18:41+00:00 noviembre 30th, 2017|Logística|0 Comments

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