Comercio electrónico y la logística de la última milla

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Comercio electrónico y la logística de la última milla

Por Pablo Sebastián Ramírez
Miembro de INTRALOG (Instituto de Transporte y Logística de la Universidad Nacional de Lanús, Buenos Aires, Argentina).
pabloramirezs@yahoo.com.ar

La población mundial se acerca a 7.360 millones de personas, pero solo 2.870 millones (39%) tienen acceso a internet y de estos solo 1.200 millones de personas, el 16,3% de la población mundial, compran por internet. Se estima que el comercio electrónico representa a nivel mundial el 4,2% de las ventas minoristas. A finales del 2014 existían más de 715.000 sitios web dedicados al comercio electrónico B2C en Europa, que generaron aproximadamente 2,5 millones de puestos de trabajo y un tráfico de más de 4.000 millones de envíos, según datos del Europe B2C Report 2015. Facts, figures, trends & forecast (Ecommerce Europe, octubre del 2015).

En los últimos años, se ha visto un incremento del número de personas que cuentan con acceso a internet y de las que compran por este medio, tendencia que aún continúa, por lo que el potencial de crecimiento del comercio electrónico es enorme en todos los sentidos.

Esta circunstancia significa un cambio notorio en el hábito de los consumidores, que obliga a una transformación semejante en las operaciones para cumplir con sus exigencias y expectativas. Y en este contexto, la logística juega un rol fundamental desde el momento en que el cliente realiza una compra en el sitio web hasta que recibe el producto en el lugar deseado, en las condiciones respectivas y en la fecha y hora acordadas.

En un comienzo, la logística de distribución del comercio electrónico recibió el mismo tratamiento que la logística convencional, es decir, los operadores logísticos distribuían los envíos por medio de los canales existentes. Sin embargo, el incremento de las transacciones del comercio electrónico, naturalmente, hizo crecer los volúmenes de las mercaderías que debían ser distribuidas, lo que dio origen a un nuevo canal de distribución, que en muchos casos exigió dedicación exclusiva dentro de las operaciones logísticas, debido a sus complejidades.

Actualmente, los operadores logísticos brindan soluciones integrales para sus clientes, desde el desarrollo del sitio web para la comercialización de sus productos, con las herramientas necesarias que permiten llevar estadísticas sobre las tendencias de los consumidores, el manejo del stock de la mercadería en almacenes especializados, la distribución y hasta encuestas de satisfacción de los clientes después de haber concretado la entrega. Los operadores logísticos supieron entender las nuevas tendencias y necesidades, vieron el amplio potencial de este nuevo mercado y actuaron en consecuencia: ampliaron su oferta con nuevos servicios y realizaron inversiones en tecnología.

No obstante, el camino por recorrer es muy amplio aún y nada sencillo. Se debe continuar innovando en disminuir los costos de distribución, para que estos no sean una restricción a la hora de concretar una operación de comercio electrónico. Se estima que entre 40 y 45% de los carritos de compras que son abandonados en los diferentes sitios se debe, justamente, al costo de envío del producto, por lo que es necesario repensar las operaciones de distribución.

Uno de los principales costos es el uso de combustible de los vehículos. Estos podrían irse reemplazando paulatinamente por vehículos eléctricos para atender las distancias medianas, y por bicicletas, para las cortas, principalmente, en las zonas urbanas. Las bicicletas se encuentran equipadas especialmente para realizar entregas y llevar una cantidad considerable de envíos, y cuentan con las mismas medidas de seguridad que un vehículo automotor convencional tanto para garantizar la integridad física de la mercadería en el viaje como el seguimiento satelital por si ocurre algún hecho delictivo. Y aunque la bodega que se le puede asignar a una bicicleta es sensiblemente más limitada que la de un vehículo, si atienden zonas concentradas y operan cerca de las bases de distribución, pueden realizar varios viajes en una jornada, lo que las hace muy productivas.

Otra posible solución para minimizar los costos de distribución son los llamados e-lockers, los cuales se ubican en centros comerciales o lugares de gran concurrencia. La idea es que el cliente realiza su compra en internet y elige como lugar de la entrega el e-locker que considere más conveniente. Cuando el producto es depositado en dicho sitio por el operador logístico, se le envía al cliente, vía correo electrónico o mensaje de texto, el número de casillero y un código para que pueda abrir el e-locker y retirar el producto.

Esta modalidad resulta muy cómoda para el cliente, porque puede pasar a retirar el producto cuando lo desee, en vez de esperarlo en el domicilio, y el costo del envío al e-locker es menor que el domicilio estándar. ¿Por qué es menor? Porque le permite al operador logístico consolidar una determinada cantidad de envíos en un solo destino, minimizando así los recorridos y los costos tanto operativos como de distribución.

Estas innovaciones de distribución traen como consecuencia:

  • Continuar satisfaciendo los tiempos de entrega de las mercaderías, evitando la creciente congestión vehicular que afecta a las grandes ciudades.
  • Reducción de costos operacionales y de distribución para hacer más atractivas las tarifas por envío, disminuyendo así la cantidad de clientes que abandonan sus compras por el valor de la entrega.
  • Operaciones logísticas amigables con el medioambiente, ya que se produce un menor consumo de combustible y energía, minimizando la emisión de gases de efecto invernadero.
By | 2017-06-14T15:25:03+00:00 junio 14th, 2017|Logística|0 Comments

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