¡Seguro que sí!

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¡Seguro que sí!

Por: Amado Hernández
@poeta70

Lo humano, lo fortuito, lo mecánico, lo natural, lo premeditado. Todo atenta en contra de la mercancía en movimiento. El seguro para transporte de carga es un paso en firme para desarrollar una logística que ofrezca garantías y confiabilidad.

Los hombres descienden de los coches envueltos en sus gabanes. De estuches para violín, desenfundan sus ametralladoras Thompson y apuntan hacia los camiones. De improvisto, se oyen los tableteos y el ruido de los casquillos cuando caen al piso. Concluida la refriega, en volandas, los tipos suben a ocho camiones que están cargados con cajas de whisky y huyen levantando nubes de polvo, mientras dejan otros seis vehículos abrazados por las llamas.

“¡Que los maten a todos!”, les ordena Alphonse Capone a sus hombres, dando dentelladas de rabia. La banda de George ‘Bugs’ Moran ha robado el mejor cargamento del gánster dueño del mercado de licor ilegal en Chicago. Pero ‘Scarface’, o ‘Al’ para sus íntimos, no espera indemnizaciones. Él es el asegurador, él es la póliza, él es todo. En la Noche de San Valentín de 1929, los autores del asalto escuchan detrás de sus espaldas el jalón de los gatillos y el coro de las Thompson activadas por matones disfrazados de policía y pagados por ‘Al’.

Moran se salva al huir cuando ve el sospechoso Cadillac negro que aparcaba en la puerta del local de la calle North Clark – 2122. Al final, no hubo reclamaciones, no hubo denuncias y tampoco agencias aseguradoras. Persuadido del carácter de Capone, ‘Bugs’ se retira del negocio. El monopolio clandestino de whisky y cerveza quedaba en manos del traficante más famoso de la historia del hampa.

Hoy, el apetito de los ladrones se alimenta de un menú diversificado de tentaciones, a pesar de que los tiempos de los grandes asaltos de los gánsteres hayan quedado sembrados en los libros, recortes de periódicos y en las películas de Francis Ford Coppola, Brian De Palma, Martin Scorsese o Quentin Tarantino.

En Colombia, los vehículos con mercancía son de los bienes más hurtados con frecuencia. En su orden, los cargados con artefactos electrónicos, electrodomésticos y los textiles gozan de altas apetencias, según lo reporta la Policía Nacional.

“No todas las mercancías se aseguran igual. Hay mercancías que no son muy ‘robables’. Por ejemplo, no es lo mismo un seguro para un carro que salió de la fábrica de licores con 200 cajas de aguardiente, que si vas a transportar arena. ¿Quién se va a robar una volqueta que sale de una arenera o del borde de un río?”, ilustra Carlos Caro Muñoz, jefe de operaciones, regional Medellín, de Imbocar S.A.S., empresa transportadora.

En este contexto, las agencias aseguradoras han encontrado su génesis, la razón de sus servicios, no solo hoy, sino desde tiempos inmemorables. “Es necesario tener una idea clara de los riesgos a los que se está expuesto, los cuales varían dependiendo del tipo de productos comercializados, los medios y modos de transporte, los horarios de movilización, entre otros”, explica Leonardo Umaña, director de la Cámara de Transporte de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda).

Colombia insegura

Si bien estaban lejos, en tiempo y espacio, de las vendettas de ‘Al’ y ‘Bugs’, las aseguradoras colombianas, dos décadas atrás, se encontraban ad portas del colapso por causa de la piratería terrestre. Suramericana de Seguros había tenido que desembolsar 3.687 millones de pesos por 934 siniestros, esto en 1993. Al año siguiente, en los primeros seis meses, la cifra ascendía a 2.868 millones, amenazando con superar todos los registros. Colseguros, por su lado, había cancelado 2.966 millones por causa de los piratas terrestres en un solo año.

Esto explicaría, en cierto grado, por qué el número de 33 compañías que brindaban este tipo de seguros, después de dos décadas de estabilidad (entre 1975 y 1995), se redujera con dramatismo a 20, (entre 1994 y 2008), de acuerdo con el documento El seguro de transporte de carga, elaborado por Ángela Concha, María José Vargas y Leonardo Umaña, en junio de 2011.

En alta mar

¡Claro, los rateros! Pero antes de que los hampones instalaran retenes en los caminos y ferrocarriles para saquear camiones y trenes, otro modo de transporte había sentado cátedra sobre sistemas de seguros. El concepto ‘seguro’ obliga a una expedición por los océanos, no solo para asociar las palabras ‘pirata’ y ‘piratería’ con el asunto de las pólizas para los barcos y sus mercancías, sino para entender también que las pérdidas de cargamentos o activos, en el transporte, igualmente se dan por otros efectos.

“La historia del seguro de transporte es en sí la misma historia del seguro, pues fue esta clase de póliza la primera en desarrollarse en el mundo. Dado que los principios del comercio estuvieron enfocados en el modo marítimo, las primeras formas de cobertura se dieron como respuesta a los peligros que afrontaban los barcos transportadores de mercancías tales como la piratería y las tormentas. Vestigios históricos y algunos relatos antiguos muestran que durante la época de los babilonios se dieron los primeros avances de seguro marítimo, en los que cualquier pérdida sufrida por las caravanas era asumida de forma solidaria por todos los comerciantes”, relatan Concha, Vargas y Umaña en su documento.

A propósito de seguros y mareas, en octubre del año pasado, por ejemplo, las cámaras de los medios de comunicación sorprendían al mundo con la exhibición del certificado original del seguro que cubría al Titanic en la eventualidad de una pérdida total.

Cinco millones de dólares, el monto, sin sumar otras arandelas. Golpe para el gremio de firmas aseguradoras que se asociaron en tal empresa. Batacazo aún más letal que el dado contra el iceberg, si se sabe que el monstruo de acero hundido en abril de 1912, solo había sido asegurado por la White Star Line dos semanas antes de que este le diera su beso de muerte a la montaña de hielo.

“En SURA ofrecemos dos tipos de seguros; una póliza de transporte de mercancías específica, que consiste en asegurar el envío particular de un bien. El otro seguro es de transporte de mercancía automática, y este funciona para recibir cobertura en una serie de envíos que planee realizar durante la vigencia de la póliza. Estas dos opciones ofrecen una cobertura frente a los riesgos que puedan presentarse durante el proceso de transporte de la mercancía”, ilustra Juana Francisca Llano, gerente de negocios patrimoniales de la compañía Suramericana.

El menú de ofertas en el mercado de los seguros en el país ha venido evolucionando desde 1874, cuando fue creada la Compañía Colombiana de Seguros S. A, dadora de pólizas marítimas. Fue la primera empresa fundada con capital nacional. “En el mercado es posible encontrar dos diferentes tipos de pólizas, ofrecidas de forma diferenciada para el segmento de Generadores de Carga y Transportadores. La primera de estas es una póliza automática o póliza madre, la cual está dirigida a grandes agentes que por el volumen de sus transacciones requieren una cobertura continua a sus operaciones. Por otro lado, se encuentra la póliza por trayectos, que como su nombre lo indica, está enfocada en prestar cobertura a determinados movimientos de carga y termina en el momento en el que se llega al punto de destino estipulado en el contrato”, expone el experto Leonardo Umaña.

blindaje de papel

Los ejecutivos de la White Star Line, con todas las teorías e hipótesis existentes sobre un eventual fraude para sacar provecho de la póliza, tuvieron el olfato de hacerse blindar por una sociedad aseguradora que tuviera bien tonificados los músculos financieros.

“Al momento de decidir qué compañía será la encargada de cubrir los riesgos a los que está expuesta la carga, vale la pena explorar aspectos adicionales al precio. El mercado ofrece diferentes propuestas de valor y productos de seguros que se ajustan a las necesidades del transportador o generador, y que se diferencian por sus coberturas, exclusiones y formas de pago, principalmente”, indica Umaña, de Fasecolda.

poeta70 Lo humano, lo fortuito, lo mecánico, lo natural, lo premeditado

La víctima potencial, obviamente, debe estar amparada contra cualquier ‘oleaje’. Según Carlos Caro: “Para tomar la decisión sobre la aseguradora más indicada, básicamente son dos cosas. Una, la trayectoria de la aseguradora. Eso no se puede obviar, es decir, su ‘bibliografía’. Y la otra, es que sí cubra su necesidad, es decir, menú de servicios”.

Y enfatiza: “Con respecto a lo primero. Usted lo que debe saber es la procedencia de la aseguradora, es decir, por quién está respaldada y cuál ha sido su historia, su trayectoria, cuál es su confiabilidad. Es importante saber qué eventos ha atendido y en qué regiones del país o países presta su servicio”.

De esto son conocedoras las compañías del sector. SURA, por ejemplo, se presenta así: “Es una empresa con más de 65 años de experiencia en seguros y ese es su mejor seguro”, y prosigue: “Además de la experiencia… tiene un amplio portafolio de seguros en diferentes sectores económicos que se traduce en protección integral”.

El portafolio de servicios opera como carta de navegación para el generador de carga, el transportista u operador logístico. Tras el hundimiento del Titanic surgieron versiones sobre los detalles del seguro. El Diario ABC de España publicaría en su edición del 18 de abril de 1912: “El valor total del cargamento que llevaba el Titanic se calcula en 750.000 libras. A bordo del buque iban asegurados diamantes por 18.000 libras, y caucho por 25.000. Un collar de perlas de la señora Wicher estaba asegurado en 150.000 libras”.

Pero la realidad de Colombia, hoy, plantea sus particularidades, de acuerdo con Umaña: “En principio, cualquier mercancía es asegurable. Sin embargo, la decisión de asegurar o no una mercancía depende, adicional a sus características intrínsecas, del perfil del asegurado, su historia siniestral, la experiencia e idoneidad de su personal, el tamaño de la flota, los trayectos más comunes, entro otras”.

Siempre hay un tira y encoge, como lo advierte Caro Muñoz “Hay aseguradoras que todavía no se adaptan a la necesidad del cliente. Esa volqueta de arena, que ofrece pocos riesgos, yo podría solicitar un seguro solo por el 50%, por ejemplo. Pero no todas las aseguradoras se adaptan a estas figuras. Solo están dispuestas a vender el producto de su portafolio. Entonces, es importante que la seguradora se adapte y cubra tu necesidad”.

Demanda y Costos

El transporte de carga marítima continúa enfrentando retos que ponen a prueba la seguridad de su logística.

En el ambiente local hay una sospechosa tranquilidad que atenta contra los ideales de una logística certificada, según lo expone el encargado de la Cámara de Transporte de Fasecolda, Leonardo Umaña. “Si bien el comportamiento de todos los ramos de seguros, y de la industria en general, está relacionado con el desempeño macroeconómico, el ramo de seguros de transporte tiene una correlación particularmente alta.

Por tratarse de negocios diseñados según la estatura de cada cliente, el establecimiento de un catálogo global de precios de pólizas de seguros resulta imposible. Cada cliente es como una huella digital. “Dada la especialización del seguro y de su dependencia de la magnitud de la operación logística, no es posible establecer un rango de precios”, indica el especialista de la asociación que reúne al gremio asegurador en Colombia Fasecolda.

Preguntas confidenciales

Si bien cada vínculo entre cliente y compañía aseguradora demanda de valores y especificidades propias, por lo cual es imposible establecer un canon de precios general, la gerente de negocios patrimoniales de la compañía Suramericana, Juana Francisca Llano, expone las principales variables al respecto y otros tantos ítems claves a la hora de estampar la firma en la póliza de seguros.

¿Qué debo saber antes de buscar un seguro para el transporte de carga? Hay varios factores que se deben analizar antes de adquirir un seguro, y estos dependen de las necesidades específicas de protección que requiera el cliente. Para este tipo de soluciones, se recomienda saber especificaciones de: tipos de mercancías que serán transportadas, el origen y destino, términos de negociación (Incoterms) pactados, presupuesto anual de movilización y límite por despacho, modos de transporte y empresas transportadoras utilizadas. Estos elementos permitirán tener mejor información a la hora de adquirir un seguro para el transporte de carga.

¿Qué aspecto debo tener en cuenta a la hora de escoger una aseguradora? En general se debe constatar que las coberturas ofrecidas por la aseguradora satisfagan las necesidades del cliente, que cubran los riesgos a los que está expuesto y que ofrezca respaldo, solidez y confianza. El transporte es un elemento relevante en el comercio, por eso depende mucho de la eficiencia en la prestación del servicio, lo que va relacionado con la calidad, la oportunidad y los costos, que deben estar cubiertos y garantizados por medio de un seguro.

¿Qué rangos de precios existen? ¿Podría postularse un ejemplo hipotético: mercancía, cantidad, salida-destino: valor del seguro? Las tarifas dependerán de cada caso, y se analizan aspectos como los trayectos, el tipo de mercancías, la empresa transportadora y límites por despacho, entre otros elementos. De esta forma es que se pueden medir los costos para un seguro de transporte.

Según la realidad de Colombia, ¿cómo es el comportamiento de este renglón de seguros? ¿Estadísticamente qué tanta demanda y aplicabilidad tienen los seguros de carga en Colombia? En Colombia, este tipo de seguros tiene mucha aplicación en el contexto de nuestro mercado; en la medida que la exposición internacional del país crezca, conforme al comercio exterior y los tratados de libre comercio, seguirá teniendo una demanda constante por las empresas, tanto por generadoras de carga como transportadoras. Los seguros ofrecen a las empresas un elemento clave para ser más competitivas, pues les minimizan la exposición al riesgo y potencian la seguridad para sus operaciones.

By | 2017-07-24T11:39:35+00:00 julio 7th, 2017|Servicios|0 Comments

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