Tercerización: ¡Deje de pensar con los codos… decida!

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Tercerización: ¡Deje de pensar con los codos… decida!

Anclados por el temor a la pérdida del control, muchos logísticos acaban las mangas de sus sacos y las superficies de sus escritorios en un acto de eterna meditación. Llegó la hora de externalizar procesos…

Por: Amado Hernández Gaviria
@poeta70

Los codos de ambos brazos han lijado la superficie del escritorio en las mismas partes. Dos círculos blanquecinos en directa proporción al ancho de los hombros. Y el mismo ademán: dedos entrelazados, ya habituados a acalambrase, sosteniendo el mentón de un hombre que piensa. La pose es un calco, tantas veces repetida que ya es un tic. El tic de los últimos días, meses, incluso años. El dilema y la duda en un solo gesto: temor.

“Los principales problemas logísticos de hoy, son cada vez menos relacionados con la infraestructura o la gestión de instalaciones. Los gerentes del rubro se están focalizando en el manejo y Tercerización: coordinación de los centenares o miles de entregas por día que deben realizar sus empresas”, describe María Fernanda Giusti Bravo, comunicadora chilena con experiencia en servidores logísticos y especialista en inbound marketing.

Avasallados por esta dinámica, debido a la metamorfosis de los procesos en las cadenas de suministros e impulsada en parte por la masificación de la experiencia de compra en línea, los gerentes de las compañías ahora se enfrentan, acodados en sus escritorios, a un dilema que fatiga sus neuronas.

“Identificar qué parte de mi negocio tengo que tercerizar o no, exige entender cuál es mi ‘core business’. En lo concreto, implica preguntarse cuál es la razón de ser de mi compañía e identificar la actividad en la cual genero el máximo valor añadido”, propone Sebastián Ojeda, cofundador y CEO de la firma chilena Beetrack*, en diálogo exclusivo con Revista de Logística.

No es una pregunta para responderla con: “Falso”–“Verdadero” o “Sí”– “No”. Este cuestionamiento, que desata incluso la paranoia de quienes están llamados a tomar las decisiones, obliga a “lijar” con los codos el escritorio. Eso sí, tampoco puede convertirse en una patología endémica. Es algo que urge de solución, de lo contrario aquellos “dos círculos” de la superficie podrían transformarse, por desgaste y falta de determinación, en agujeros. Dos agujeros por los cuales podrían hundirse el futuro de la compañía.

“Antes que nada, un problema en gestión administrativa surge en la mayoría de las veces cuando no se siguen los estándares derivados de un conjunto de buenas prácticas. En ese sentido, es importante revisar en qué punto se presentó la desviación y contener los efectos para, de esta manera, en un trabajo interdisciplinario buscar la raíz”, explica Andrés Giovanni Guarín Salinas, magister en Estudios Interdisciplinarios en Desarrollo y director del Programa de Ingeniería Industrial de la Universidad Libre, seccional Bogotá.

Este es un tema de fondo. Y antes de rayar la casilla: “Tercerización” en el contrato con el servidor, conviene someter el asunto a un proceso de evaluación siguiendo pautas que respondan a unos parámetros sustentados en conceptos de administración y alta gerencia.

¡PIENSE! ¡DECIDA!

Auguste Rodin se inmortalizó con El Pensador, aquella escultura de bronce en la que un hombre desnudo, sentado en una roca, solitario y con la barbilla reposando sobre el dorso de la mano derecha, se abandona en sus meditaciones. Un Dante Alighieri arrobado en la contemplación de los “anillos del infierno” y en la perfección de sí mediante la reflexión.

“Muchos líderes logísticos aún no se sienten totalmente convencidos de optar por servicios tercerizados, básicamente por el temor a perder el control de sus procesos”, puntualiza Giusti Bravo.

Del Pensador de Rodin al ejecutivo que desgasta la superficie de su escritorio mientras se acoda compulsivamente en busca de la respuesta. Pensar, el camino. Mirada fija sobre el “core business” para determinar los pasos siguientes en esta “Divina Comedia”. ¿Cómo trascender sobre la perpetua reflexión o el estado de duda para avanzar hacia la toma de decisiones?

“Cada uno de los procesos debe analizarse bajo el concepto de core business, con el propósito de destinar todos mis esfuerzos y atenciones a potenciar los procesos que impactan directamente la competitividad de mi actividad principal”, desglosa el CEO de Beetrack, firma que dentro de su menú de soluciones logísticas desarrolló un software de seguimiento en línea de despachos de productos, que permite optimizar el proceso de entrega, mejorando su desempeño.

Antes de que el hombre de bronce inclinado hacia adelante, para observar los “círculos del infierno”, asuma una última postura; antes de que el ejecutivo levante los codos de la mesa para evitar que los “círculos” se vuelvan los agujeros de la debacle, una última sugerencia.

“Todos los procesos que no contribuyen directamente al incremento de mi negocio principal, son susceptibles de ser externalizados a un tercero que lo realice mejor que nuestra empresa, y probablemente con costos más atractivos para la operación de nuestro negocio”, precisa Ojeda, ingeniero de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

TRES, DOS, UNO ¡ACCIÓN!

Es hora de mirar el miedo de frente. El “tic” tiene que desaparecer. Hay que abandonar el escritorio y caminar hacia el tablero. Los conceptos ahora son ideas. Y, éstas, movimientos precisos sobre el mapa productivo de la compañía. Es momento de tomar decisiones.

“Lo que aconsejo es no tercerizar la gestión del talento humano, ya que el conocimiento reside y se transmite solamente entre personas, y cada vez que se hace esta acción se potencializa el saber y garantiza la generación de ideas. Los procesos misionales tampoco se deben tercerizar, debido al concepto intrínseco asociado a la responsabilidad empresarial”, puntualiza el académico de la Universidad Libre, Andrés Guarín Salinas.

Los dedos, antes acalambrados por el rictus de la indecisión y la inseguridad, ahora entran en calor. Cada articulación recupera flexibilidad, es la plasticidad del pianista enfrente del teclado. El cerebro envía órdenes. Empieza el concierto de la gestión administrativa. Delegación de procesos. Algo así como un solo de trompeta a cargo del músico invitado, el operador, pero sin perder la coherencia de la partitura que sigue la orquesta, la compañía.

“Recomiendo externalizar la flota de transporte siempre y cuando mantengamos la visibilidad total de las operaciones y analíticas de desempeño del operador, debido a que el transportista constituirá el único punto de contacto directo con el cliente final. Por lo tanto, poder contar con servicios tecnológicos asociados a la logística de distribución (como sistemas de trazabilidad y seguimiento de rutas) resulta ser un elemento clave de la estrategia de externalización”, afirma el experto de Beetrack.

Cierto. La dinámica del movimiento logístico es un asunto físico. También, de estrategia. Y entre lo uno y lo otro, la incorporación de tecnología aplicada a la gestión de los procesos logísticos. Herramientas suministradas para atender funciones focalizadas y operadas por expertos. Es aquí donde la tercerización justifica su adopción como parte de una alianza estratégica y vinculante.

“Externalizar el servicio tecnológico será siempre más eficiente en tiempo y calidad. Pero además contarás con una herramienta escalable que incluye el conocimiento y las mejores prácticas recogidas de múltiples empresas, y que incluso puede entregarnos soluciones que ni siquiera habíamos imaginado”, legitima Ojeda.

Aquellas manos inutilizadas mientras sostenían el mentón del hombre que pensaba, o dudaba, ahora deben buscar ayuda, alianza, para poder escurrirle tiempo al reloj. “En todas estas decisiones hay que considerar un elemento vital en mercados competitivos como los de hoy: no sólo es importante querer ser el mejor de la industria, sino qué tan rápido lo logras. Ser oportunos en este proceso es fundamental para perdurar y ser los preferidos en cualquier ámbito”, concluye el CEO de Beetrack.

CON LOS CODOS…

Abstraído, El Pensador encorva su columna y emprende el viaje del egoísmo. Todo gran pensador es un egoísta, dicen. Así después su reflexión desencadene fenómenos colectivos. En la primera escena de esta historia, el hombre del mentón se debate entre las disyuntivas. Ahora, tras liberar sus codos del escritorio, contempla el nuevo paisaje sobre el cual prospera su compañía.

“Tercerizar las actividades de menor valor genera, en el corto plazo, una ventaja competitiva. Nos permite ahorrar tiempo y dinero, aumentando entonces la disponibilidad de recursos y talentos para incrementar el ‘core business’ de la empresa, permite funcionar mejor, mejorando las prestaciones y, por cierto, detectar nuevas oportunidades de negocio para expandir nuestra posición en el mercado, vigorizando nuestro proyecto”, afirma el analista chileno.

En apariencia un acto profundamente individual: tomar una decisión, tiene consecuencias que impactan la dinámica de un sistema, de un engranaje y, obviamente, de la compañía como componente de éste. Eso es lo que significa externalizar los procesos.

“Fundamentalmente crear redes de trabajo estratégico. Hoy por hoy son los aliados estratégicos claves para cumplir la misión y acercarse al estado diseñado en la visión. Por eso es clave elegirlos bien, determinar un proceso de ganancia para ambas partes y, es clave, que los intereses y culturas organizacionales sean complementarias y de apoyo”, describe el ingeniero Andrés Guarín.

Externalizar las tareas y metodologías identificadas, tras un minucioso análisis y una detallada elección de los nuevos socios estratégicos, derivará en la reinserción de la firma dentro de un contexto productivo que, por presión de la competencia, obliga a establecer maridajes. Así lo vislumbra igualmente el ingeniero de la Universidad Católica de Chile:

“Confiar la realización de procesos segundarios en prestadores expertos externos permite mejorar la calidad de ejecución de los procesos, generando en nuestros clientes mejores experiencias, lealtad y un valioso ‘boca a boca’”

CASO DE ÉXITO

“Un caso de éxito de estos elementos es la empresa Totto Nalsani. Ellos han hecho posible la integración desde la Planeación estratégica de la identificación de empresas BPO (Business Process in Outsourcing) y los objetivos misionales, esto redondeado hacia una experiencia única en la disposición de los productos por parte de los clientes”, afirma el investigador Andrés Guarín.


“Lijando” el escritorio…

El académico de la Universidad Libre, Andrés Guarín, sugiere que previo a la toma de decisiones, haya un análisis del “problema” que se pretende resolver mediante un ejercicio que involucre puntos de vista de los protagonistas del proceso:

Primero: Convocar un equipo de trabajo no mayor a 7 personas, donde tenga una mayor representación personal de orden operativo (3 a 4 personas) ya que ellos son la primera línea de acción y conocedores del día a día de la operación. Disponer de dos analistas metodológicos y una persona con alta capacidad de toma de decisión ante la gerencia o junta directiva.

Segundo: El equipo describe el problema, descomponiéndolo en partes manejables, preferiblemente usando una técnica de ‘pensamiento lateral’ que consiste en buscar alternativas creativas. Cada análisis se tamiza mediante un ejercicio en cascada de preguntarse hasta cinco veces el porqué de la situación previa. La idea es llegar a la solución más probable que dé respuesta al problema de forma directa.

Tercero: Monitorear el desempeño de la alternativa y hacer ajustes de respuesta rápida, hasta llegar a una solución balanceada, que permita arrojar indicadores. Cuarto: Establecer un nuevo estándar, socializarlo con la organización y que dé respuesta a la misión en tres ámbitos: clientes, empleados e inversionistas.

¡Hágalo así!

Una forma de elaborar una estrategia de externalización puede ser clasificando cada uno de mis procesos por nivel de contribución al negocio. De esta manera, se hace más fácil identificar cuáles de mis actividades tienen un alto grado de valor para mi negocio y cuales son más susceptibles de ser tercerizadas. En buenas cuentas, dejar el músculo adentro y que alguien nos ayude, para transformar la grasa en valor para la compañía.
Sebastián Ojeda–Cofundador y CEO de Beetrack – Exclusiva: Revista de Logísitica

By |2019-02-12T07:57:54-05:00febrero 11th, 2019|Servicios|0 Comments

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